diciembre 07, 2008

 

Conferencia sobre Multilateralismo y derecho internacional con el Sahara Occidental como objeto de estudio en Pretoria

Importante congreso sobre el Sahara Occidental en Sudáfrica (I) 05.12.08 Blog “Desde el Atlántico” Carlos Ruiz Miguel

En Pretoria se esta celebrando un importante congreso sobre la cuestión del Sahara Occidental, organizado por el Ministerio sudafricano de Asuntos Exteriores y la Universidad de Pretoria. Un evento donde se han dicho cosas importantes y que, sorprendentemente, no ha merecido hasta ahora la atención de la prensa saharaui, argelina o española. De la prensa marroquí mejor no hablar.

La primera jornada estaba compuesta por cinco sesiones.

En la primera intervinieron el profesor marroquí Abdehamid El Uali, designado por el gobierno de Rabat y el profesor saharaui Sidi Omar.

Sidi Omar hizo una intervención muy documentada donde puso de manifiesto que Marruecos antes de Mohamed VI habia aceptado oficialmente no solo el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, sino también su derecho a la independencia. Sidi Omar documento esto con declaraciones oficiales marroquíes del máximo nivel.

Por su parte, el profesor marroquí empezó pronto a revelar que su papel era el de provocar. He aquí algunas de sus afirmaciones:

- España debe "devolver" los territorios "ocupados" de Ceuta, Melilla y Chafarinas.

- El Sahara Occidental es "marroquí" desde tiempos "inmemoriales"

- El Tribunal Internacional de Justicia se equivoco en el asunto del Sahara Occidental

- Marruecos "cedió" a Argelia una gran parte de "sus" territorios en el tratado de fronteras firmado en Ifran.

Más adelante, siguió con su estrategia de provocación y de chantaje al moderador en las siguientes sesiones hasta que decidió abandonar el congreso.

En la segunda sesión intervinieron el profesor Macharia Munene, de la Universidad Internacional de los Estados Unidos de Nairobi y el periodista y escritor Toby Shelley, para hablar de la historia del Sahara Occidental.

En la tercera sesión, el profesor de la Universidad de San Francisco, Stephen Zunes y el investigador de la Universidad de Exeter, Jacob Mundy hicieron sendas profundas intervenciones sobre el papel de las organizaciones internacionales.

Stephen Zunes dijo que en el tema del Sahara Occidental nos hallamos ante el reto de decidir que Derecho Internacional va a regir en el siglo XXI: el derecho democrático a la autodeterminación de los pueblos o el derecho de conquista.

Por su parte, Jacob Mundy, quizás el mejor conocedor de la cuestión del Sahara Occidental actualmente, tras hacer un brillante análisis del dictamen del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), discrepo de la afirmación del Secretario General de Naciones Unidas de que lo que estaba en juego era un conflicto de soberanías. A su juicio, el TIJ deja claro que la cuestión de la soberanía no admite discusión: solo hay un soberano, el pueblo saharaui.

En la cuarta sesión, el profesor Othman, de Tanzania, y el embajador USA y antiguo alto responsable de la MINURSO, Frank Rudy, siguieron hablando del papel de las organizaciones internacionales.

El profesor Othman indico la importancia del principio de la intangibilidad de las fronteras coloniales en Africa para mantener la paz. Refirió que este principio fue aprobado por una resolución de la Organización para la Unidad Africana (OUA), en 1964, con los solos votos en contra de Marruecos y Somalilandia, ambos con sendos proyectos expansionistas en su política exterior (el "Gran Marruecos" y la "Gran Somalilandia").

Por su parte, el embajador Frank Rudy hizo una sugestiva propuesta: dado que la MINURSO ha demostrado su incapacidad para organizar el referéndum y dar una solución al conflicto, conviene que esta se retire. En ese escenario, los actores se verán obligados a demostrar el alcance real de sus compromiso, sin poder velar sus verdaderas intenciones con la excusa de que del asunto se ocupa la MINURSO. Una propuesta digna de mucha consideración.

En la quinta sesión se presentaron cuatro comunicaciones de profesores de universidades de Argelia, España, Italia y México.

Importante congreso sobre el Sahara Occidental en Sudáfrica (II)

El Congreso sobre "Multilateralismo y Derecho Internacional con el Sahara Occidental como modelo" concluyo el viernes 5 con intervenciones extraordinariamente interesantes. Entre otras cosas se dieron datos que demostraban que el Sahara Occidental alberga inmensas riquezas que hacen del mismo un Estado totalmente viable.

La sexta sesión del Congreso acogió cuatro intervenciones.

En la primera, la profesora de Derecho Internacional de la London School of Echonomics, Christine Chinkin, estimó aplicable al Sahara Occidental el Derecho Internacional sobre situaciones de ocupación, que forma parte del Derecho Humanitario. Además, denuncio que Marruecos no ha ratificado el Tratado que establece el Tribunal Penal Internacional, lo que obstaculiza el enjuiciamiento de los responsables de crímenes contra la humanidad cometidos en la invasión del territorio por Marruecos.

En la segunda intervención, que correspondió al firmante de esta bitácora, se argumento que España no ha dejado de ser potencia administradora del Sahara Occidental y que, por ello, asume todas las obligaciones que el Derecho Internacional establece para este tipo de status. Hechos como el voto favorable y el impulso al acuerdo pesquero de la Unión Europea con Marruecos sobre aguas del Sahara constituyen, a este respecto, flagrantes violaciones de las obligaciones económicas impuestas por Derecho Internacional. Ante el problema de la imposibilidad de cumplir las obligaciones políticas que le incumben (fundamentalmente la celebración de un referéndum de autodeterminación), sugerí que se solicite un dictamen al Tribunal Internacional de Justicia para aclarar esta cuestión jurídica.

En la tercera intervención, el senador belga Pierre Galand subrayó la importancia de la solidaridad de la sociedad civil.

Y en la cuarta y ultima intervención, Aminetu Haidar, defensora de los derechos humanos en el Sahara Occidental que ha sido varias veces encarcelada por sus ideas y que recientemente galardonada con el premio de la Fundación Robert Kennedy, hizo una síntesis de las violaciones de derechos humanos que Marruecos ha cometido en el territorio.

La séptima sesión, dedicada a la cuestión de los recursos naturales del Sahara Occidental fue una de las más interesantes. Contó con dos sustanciosas intervenciones.

En la primera, el ex-subsecretario general de la ONU y responsable de su departamento jurídico, Hans Corell, rompió por fin el largo silencio que se impuso desde que el 29 de enero de 2002 publicara su famoso dictamen que estableció que la exploración y explotación de los recursos naturales del Sahara por Marruecos era ilegal si no se hacia en beneficio de la población originaria o de acuerdo con sus representantes. Además de rechazar las interpretaciones incorrectas que se hicieron de su dictamen, declaro que el Acuerdo pesquero de la UE con Marruecos viola el Derecho Internacional.

Por su parte, Erik Hagen, periodista noruego, hizo un análisis de las riquezas naturales que explota Marruecos: fosfatos, pesca, agricultura y arena, sin apenas emplear en esta actividad económica a la población originaria del territorio, sino a colonos marroquíes. Erik Hagen dijo que Marrueco obtiene cantidades ingentes de dinero del Sahara Occidental. Solo la explotación de los fosfatos solo en el año 2007 ha reportado a Marruecos 1.700 millones de dólares (o sea, unos 230.000 millones de las antiguas pesetas). Con esta fortuna (a la que hay que añadir la que se obtiene con la pesca y otras riquezas) el Sahara Occidental, no solo no seria un Estado "inviable", sino que seria un Estado con una elevadísima renta per capita.

La octava sesión contó con tres intervenciones.

En la primera, Francesco Bastagli, antiguo representante especial de Naciones Unidas para el Sahara Occidental y responsable de la MINURSO, dijo que la llamada "realpolitik" mina las relaciones internacionales que solo pueden conocer estabilidad y previsibilidad sobre la base del Derecho y la justicia. Por ello, denuncio la grave irresponsabilidad de quienes, siendo representantes de organizaciones internacionales, ponen por encima de todo a la "realpolitik". Alusión apenas disimulada a la conducta de Peter Van Walsum, ex-representante personal del Secretario General de Naciones Unidas para el Sahara Occidental. Bastagli, además, denunció la conspiración de silencio que se ha tejido en la ONU sobre la cuestión del Sahara Occidental. Mientras el SG de la ONU realiza diarias tomas de posición sobre los más diversos temas, llama la atención el silencio de muchos órganos de la ONU ante el expolio de las riquezas naturales del Sahara o la violación de derechos humanos en el territorio.

En la segunda intervención, un diputado sudafricano, Madasa, denunció que varios países árabes intentan disuadir a Sudáfrica de que apoye a la RASD con el argumento de que en el Sahara Occidental "no hay nada que merezca la pena".

Finalmente, en su tercera intervención, Mhamed Jadad, de la dirección política del Frente Polisario habló de la propuesta que el Frente Polisario presento, el 10 de abril de 2007 para solucionar el conflicto. La propuesta saharaui, se presentó antes de la propuesta marroquí de una llamada "autonomía" para el territorio, por lo que no es cierto que haya sido esta la que ha desencadenado la nueva dinámica política existente. En esa propuesta, el Frente Polisario deja claro que esta dispuesto a proporcionar todas las garantías posibles a los Estados vecinos, y especialmente a Marruecos, para que la independencia del Sahara Occidental no suponga el mas mínimo riesgo para la paz, la estabilidad y la unidad de la región norteafricana (el magreb).

El balance de este Congreso solo puede calificarse como extraordinariamente positivo. Y ello es así, porque se han escuchado ideas nuevas y constructivas, además de explorar nuevas vías que pueden hacer posible una evolución del conflicto hacia una autentica solución justa. Solo falta ahora que el Frente Polisario, como parte del conflicto, las asuma. Si además, Argelia, España y Mauritania, como partes interesadas y vecinas se comprometen seriamente en estas iniciativas, creo que puede haber una solución. Pero si no hay coraje de adoptar estas iniciativas me temo que el estancamiento puede seguir estancado.

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octubre 23, 2008

 

Resolución aprobada por la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU

TEXTO COMPLETO DE LA RESOLUCIÓN APROBADO POR LA CUARTA COMISIÓN DE LA ASAMBLEA GENERAL

9 de octubre de 2008

Español. Original: inglés

Sexagésimo tercer período de sesiones

Comisión Política Especial y de Descolonización

(Cuarta Comisión)

Tema 37 del programa

Aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales

Angola, Argelia, Belice, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Granada, Jamaica, Lesotho, Mozambique, Namibia, Nicaragua, Nigeria, República Unida de Tanzanía, Rwanda, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, Sudáfrica, Suriname, Timor-Leste, Uganda, Uruguay, Vanuatu, Venezuela (República Bolivariana de), Zambia y Zimbabwe: proyecto de resolución

Cuestión del Sáhara Occidental

La Asamblea General,

Habiendo examinado a fondo la cuestión del Sáhara Occidental,

Reafirmando el derecho inalienable de todos los pueblos a la libre determinación y a la independencia, de conformidad con los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas y en su resolución 1514 (XV), de 14 de diciembre de 1960, en la que figura la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales,

Reconociendo que todas las opciones disponibles para la libre determinación de los territorios son válidas siempre que se ajusten a los deseos libremente expresados del pueblo interesado y sean compatibles con los principios claramente definidos que figuran en las resoluciones 1514 (XV) de 14 de diciembre de 1960, 1541 (XV) de 15 de diciembre de 1960 y otras resoluciones de la Asamblea General,

Recordando su resolución 62/116, de 17 de diciembre de 2007,

Recordando también todas las resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad relativas a la cuestión del Sáhara Occidental,

Recordando además las resoluciones del Consejo de Seguridad 658 (1990), de 27 de junio de 1990, 690 (1991), de 29 de abril de 1991, 1359 (2001), de 29 de junio de 2001, 1429 (2002), de 30 de julio de 2002, 1495 (2003), de 31 de julio de 2003, 1541 (2004), de 29 de abril de 2004, 1570 (2004), de 28 de octubre de 2004, 1598 (2005), de 28 de abril de 2005, 1634 (2005), de 28 de octubre de 2005, 1675 (2006), de 28 de abril de 2006, y 1720 (2006), de 31 de octubre de 2006, Acogiendo con beneplácito la aprobación de la resolución 1754 (2007) del Consejo de Seguridad, el 30 de abril de 2007,

Recordando la aprobación posterior de las resoluciones del Consejo de Seguridad 1783 (2007), de 31 de octubre de 2007, y 1813 (2008), de 30 de abril de 2008,

Expresando su satisfacción por que las partes se hayan reunido los días 18 y 19 de junio y 10 y 11 de agosto de 2007, y 7 a 9 de enero y 16 a 18 de marzo de 2008, bajo los auspicios del Enviado Personal del Secretario General y en presencia de los países vecinos, y hayan acordado continuar las negociaciones,

Exhortando a todas las partes y los Estados de la región a que cooperen plenamente con el Secretario General y su Enviado Personal, y entre sí,

Reafirmando la responsabilidad de las Naciones Unidas hacia el pueblo del Sáhara Occidental,

Acogiendo con beneplácito en ese sentido las gestiones del Secretario General y su Enviado Personal para encontrar una solución política mutuamente aceptable a la controversia que conduzca a la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental, Habiendo examinado el capítulo pertinente del informe del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales (1),

Habiendo examinado también el informe del Secretario General (2),

1. Toma nota del informe del Secretario General (2);

2. Apoya enérgicamente la resolución 1754 (2007) del Consejo de Seguridad en la cual el Consejo exhortó a las partes a que entablasen negociaciones de buena fe sin condiciones previas, teniendo presentes los acontecimientos de los últimos meses, con miras a lograr una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que conduzca a la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental;

3. Acoge con beneplácito las negociaciones en curso entre las partes, celebradas los días 18 y 19 de junio y 10 y 11 de agosto de 2007, y 7 a 9 de enero y 16 a 18 de marzo de 2008, en presencia de los países vecinos, bajo los auspicios de las Naciones Unidas;

4. Encomia al Secretario General y a su Enviado Personal por sus esfuerzos para que se aplique la resolución 1754 (2007) del Consejo de Seguridad, y alienta a las partes a que continúen mostrando voluntad política y un espíritu de cooperación en apoyo a esos esfuerzos y para crear las condiciones propicias al diálogo y el éxito de las negociaciones;

5. Hace un llamamiento a las partes para que cooperen con el Comité Internacional de la Cruz Roja y las exhorta a que cumplan las obligaciones que les incumben conforme al derecho internacional humanitario;

6. Pide al Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales que siga examinando la situación en el Sáhara Occidental y le informe al respecto en su sexagésimo cuarto período de sesiones;

7. Invita al Secretario General a que le presente, en su sexagésimo cuarto período de sesiones, un informe sobre la aplicación de la presente resolución.

(1) Véase Documentos Oficiales de la Asamblea General, sexagésimo tercer período de sesiones, Suplemento No. 23 (A/63/23), cap. VIII.

(2) A/63/131.

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octubre 22, 2008

 

La comisión de descolonización de la ONU apoya la negociación sobre el futuro del Sahara

La comisión de descolonización de la ONU apoya la negociación sobre el futuro del Sahara

El responsable de Exteriores del Polisario, Mohamed Uld Salek, valoró la resolución como una reafirmación del apoyo de la comunidad internacional "a una solución política justa que garantice el ejercicio del derecho a la autodeterminación y la independencia del pueblo saharaui".

EFE - Naciones Unidas - 22/10/2008

La Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU apoyó hoy la negociación entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el Sahara Occidental para lograr una solución que lleve a "la autodeterminación del pueblo saharaui".

En una resolución adoptada por unanimidad, acoge con beneplácito "el compromiso de las partes de seguir demostrando voluntad política y trabajar en una atmósfera propicia para el diálogo, para entrar en una parte más intensa de las negociaciones".

Los miembros de la comisión, encargada de los casos de descolonización, acordaron adoptar el texto tras cerca de dos semanas de negociación entre las partes sobre su contenido exacto.

El documento respalda el proceso de negociación iniciado el año pasado para lograr "una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que lleve a la autodeterminación del pueblo del Sahara Occidental".

También insta a las partes a cooperar con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y las llama a cumplir con sus obligaciones bajo el derecho humanitario internacional.

El responsable de Exteriores del Polisario, Mohamed Uld Salek, valoró la resolución como una reafirmación del apoyo de la comunidad internacional "a una solución política justa que garantice el ejercicio del derecho a la autodeterminación y la independencia del pueblo saharaui".

En una declaración escrita, Uld Salek consideró que la Cuarta Comisión recordó la responsabilidad de Naciones Unidas "en un momento en que Marruecos, con la complicidad de un miembro del Consejo de Seguridad, sigue impidiendo la descolonización de la última colonia africana".

La adopción de la resolución coincidió con el anuncio de que el líder del Polisario, Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), se reunirá el 4 de noviembre en Nueva York con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para tratar sobre la reanudación de las negociaciones con Marruecos.

Las dos partes han celebrado cuatro rondas de negociaciones bajo la égida de Naciones Unidas, sin apenas resultados.

Marruecos insiste en que la única solución viable es su propuesta de otorgar la autonomía a la ex colonia española, mientras que el Polisario apuesta por un referéndum en que la independencia sea una de las opciones.

La quinta ronda negociadora, que debía haberse celebrado antes del verano, se pospuso después de que el Polisario considerase que el enviado de la ONU, el holandés Peter Van Walsum, se había autoexcluido como mediador tras declarar que la independencia del Sahara Occidental era una opción "poco realista".

Argelia afirma resolución Comisión ONU consolida proceso de descolonización

22 de octubre, 2008. EL SENTINEL

Argel, 22 oct -- El Gobierno argelino consideró hoy que la resolución de la cuarta Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas adoptada anoche en Nueva York "refuerza y consolida" el proceso de descolonización "ineluctable" de la antigua colonia española, según un comunicado del Ministerio de Exteriores.

La resolución de la cuarta Comisión de la ONU, encargada de los casos de descolonización, apoyó por unanimidad la negociación entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el Sahara Occidental para lograr una solución que lleve a "la autodeterminación del pueblo saharaui".

El Ministerio de Exteriores argelino resaltó que con esta resolución la Comisión "ofrece una vez más y con claridad la prueba del compromiso del conjunto de los miembros de la ONU con el respeto del derecho inalienable del pueblo del Sahara Occidental a la autodeterminación".

El comunicado subraya que la Comisión "reafirma una vez más y sin equívocos" la validez de las resoluciones precedentes de Naciones Unidas sobre la cuestión que "tienen todas por fundamento los principios de la Carta de Naciones Unidas sobre la independencia de los países y los pueblos colonizados".

"La cuarta comisión recuerda sin ambigüedad y con solemnidad que la cuestión del Sahara Occidental debe, en última instancia, encontrar una solución política justa y duradera que asegure el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación", señala.

El Ministerio de Exteriores argelino expresa además su deseo de que el Frente Polisario y Marruecos retomen, "sin condiciones y en el menor tiempo posible", las negociaciones auspiciadas por la ONU para llegar a una "solución justa y definitiva".

Desde junio de 2007, el Frente Polisario y Marruecos han celebrado cuatro rondas de negociaciones bajo la égida de Naciones Unidas, sin apenas resultados.

La quinta ronda negociadora, que debía haberse celebrado antes del verano, se pospuso después de que el Polisario considerase que el enviado de la ONU, el holandés Peter Van Walsum, se había autoexcluido como mediador tras declarar que la independencia del Sahara Occidental era una opción "poco realista".

El mandato de Van Walsum, que concluyó el 21 de agosto, no fue renovado y ambas partes aguardan desde entonces la designación oficial del estadounidense Christopher Ross como nuevo enviado. EFE

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octubre 12, 2008

 

El Polisario, extrañado por la demora en el nombramiento del mediador Sahara

09-10-2008. Terra Actualidad-EFE. El presidente del Parlamento de la República Arabe Saharaui Democrática y miembro del Frente Polisario, Mahfud Alí Beiba, ha mostrado hoy su extrañeza por la demora en el nombramiento del nuevo enviado especial del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental.

En una comparecencia en la Comisión de Cooperación y Solidaridad del Parlamento catalán, Alí Beiba ha afirmado que aunque hace tiempo que el Polisario dio su visto bueno al diplomático estadounidense Christopher Ross, el nombramiento no se ha producido aún.

En este contexto, ha expresado sus sospechas de que quizá 'Marruecos todavía está negociando algo (con Naciones Unidas)' y se ha preguntado si el reino alauí 'reclama el ritmo de la negociación' o bien negocia 'la composición de la delegación'.

Alí Beiba, que se ha reunido con el presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach, y que visitará en España diversos parlamentos autonómicos, ha opinado que la demora en el anuncio de Ross es 'algo raro'.

Ha destacado el dominio que tiene este diplomático del 'árabe', algo 'fundamental' para el entendimiento entre ambas partes, y se ha preguntado en qué dirección 'se moverá España esta vez'.

Ha opinado que en la legislatura anterior la posición de España respeto a los saharauis 'no estaba clara', y ha añadido que ahora tiene la oportunidad de 'corregirla' puesto que 'todos nos equivocamos'.

En cuanto a Marruecos, ha denunciado que 'no hay un interlocutor claro', y ha destacado que mientras Hassan II 'aceptaba el referéndum' en el Sahara, el actual monarca, Mohamed VI, ofrece la autonomía como 'única opción'.

Ha denunciado la 'represión sistemática' de Marruecos en la 'zona ocupada' del Sahara Occidental, y que las familias saharauis no tienen una previsión de cuántos kilos de alimento recibirán cada cierto tiempo.

Por otra parte, ha alertado de que 'los saharauis son pacíficos, pero cuando se pisotea la dignidad la reacción humana es ilimitada', al tiempo que ha reprochado a Marruecos su inmovilismo en este conflicto y se ha preguntado 'por qué un país tiene miedo a que voten un grupo de beduinos'.

A pesar de insistir en que el Polisario no avala otra vía que no pase por la convocatoria de un referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental, ha apuntado, a título personal, que en la hipótesis de que el Sahara Occidental fuera 'la provincia 53 de España', él 'aceptaría un Estatut mucho más bajo que el catalán'.

Por su parte, todos los grupos parlamentarios catalanes han mostrado su apoyo a la causa saharaui y han mostrado su solidaridad con este pueblo.

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octubre 11, 2008

 

El Polisario insta a Marruecos a negociar sin condiciones el futuro del Sahara

El representante del Frente Polisario ante la ONU, Ahmed Bujari, instó hoy al Gobierno de Marruecos a que acepte negociar sin 'condiciones previas' el futuro del Sahara Occidental para poder llevar a buen término el proceso de paz auspiciado por las Naciones Unidas.

Bujari lamentó en una intervención ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, encargada de los casos de descolonización, que Rabat solamente esté dispuesto a hablar con el Polisario de la propuesta de autonomía para la ex colonia española.

'Si esta injustificada condición previa no es removida del camino, debemos decir que un progreso sustancial en futuras negociaciones no es posible', afirmó.

Señaló que no son 'una provincia marroquí en busca de autonomía administrativa' y recalcó que la salida a más de treinta años de conflicto es la celebración de 'un referéndum de autodeterminación justo y libre' en cumplimiento de la doctrina de descolonización de las Naciones Unidas.

'Le corresponde al pueblo saharaui elegir libremente entre la independencia y cualquier otra opción, incluida la de la integración en Marruecos', apuntó

Bujari saludó el esperado nombramiento del diplomático estadounidense Christopher Ross como el nuevo enviado especial de la ONU para el Sahara Occidental encargado del proceso de paz iniciado en 2007.

De confirmarse su nombramiento, Ross sustituirá al holandés Peter Van Walsum, que el pasado agosto declinó continuar en el cargo. Van Walsum se convirtió en una figura denostada por el Frente Polisario, después de que expresara el pasado abril en una reunión con el Consejo de Seguridad de la ONU la opinión de que la independencia de la ex colonia española es una realidad inalcanzable.

El enviado especial trató con esas palabras de poner de nuevo en marcha las negociaciones directas iniciadas hace un año por las partes bajo su mediación, que después de cuatro rondas celebradas en una localidad a las afueras de Nueva York permanecen estancadas. La Cuarta Comisión de la Asamblea General escuchó a lo largo de la jornada de hoy las intervenciones de organizaciones y particulares interesados en el conflicto en la ex colonia española.

El ex presidente del Gobierno de Canarias Lorenzo Olarte invocó el espíritu de compromiso de la transición española para llamar a 'hacer todo lo posible por lograr un consenso'.

'Un acuerdo es solo posible si ambas partes, aparcando provisionalmente todo radicalismo, son capaces de dialogar serenamente', dijo Olarte, que es partidario de la propuesta autonomista marroquí.

Marruecos se anexionó en 1975 la antigua colonia española del Sahara Occidental lo que dio lugar a una guerra con el Frente Polisario, partidario de la independencia, que terminó en un alto el fuego en 1991.

Terra Actualidad - EFE

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octubre 08, 2008

 

Los ponentes ante la Cuarta Comisión de la ONU exigirán una oficina de control de los DD.HH. en el Sahara

La Comisión de Descolonización abordará el asunto del Sahara Occidental mañana y el miércoles en Nueva York

Servicio de Comunicación Saharaui de Canarias. 06-10-2008

Islas Canarias.- “Solicitaremos la creación de una oficina permanente de defensa de los Derechos Humanos en El Sahara dependiente del Alto Comisionado de Naciones Unidas”, adelantó el director del Observatorio de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Badajoz, José Manuel de la Fuente al Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias (SCSC) horas antes de su intervención ante la Comisión de Descolonización de la ONU, llamada también Cuarta Comisión, prevista para el miércoles.

La Cuarta Comisión de la ONU se reúne con periodicidad anual para estudiar los casos pendientes de descolonización. Mañana y pasado abordará la cuestión del Sahara Occidental, cuestión que viene confirmando desde hace más de 30 años, una vez tras otra, como “territorio pendiente de culminar su proceso de descolonización”. Para dicha Comisión el Sahara sigue siendo un “territorio no autónomo del que España sigue siendo potencia y/o autoridad administradora” (ver declaración sobre la independencia de los países y miembros coloniales).

El letrado José Manuel de la Fuente, uno de los letrados españoles que participará en las sesiones, también adelantó al SCSC que “otro de los puntos sobre los que la delegación insistirá es en la legalización de las asociaciones de defensa de los Derechos Humanos en el territorio del Sahara que ocupa Marruecos militarmente desde 1975”.

Una delegación formada por representantes de diversas instituciones y organizaciones españolas y otra importante delegación saharaui formada por miembros del Ejecutivo de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) expondrán hoy y mañana la situación del Sahara Occidental ante la Cuarta Comisión de la ONU.

Forman parte de la delegación española Euskal Fondoa, la Asociación Internacional de Juristas por el Sahara Occidental (IAJUWS), la Federación Estatal de Instituciones Solidarias con el Pueblo Saharaui (FEDISSAH), la Coordinadora Estatal de Asociaciones de Solidaridad con el Sahara (CEAS-Sahara), el Instituto Hegoa y el Observatorio de DD.HH. del Colegio de Abogados de Badajoz, informó FEDISSSAH.

De la Fuente, director del Observatorio de DD.HH. del Colegio de Abogados de Badajoz, fue uno de los primeros observadores presentes en los juicios celebrados contra activistas saharauis de Derechos Humanos en los tribunales marroquíes prestando a los detenidos desde entonces asistencia legal.

Diversos viajes a los campamentos de refugiados de Tinduf a final de los 90 despertaron “la necesidad de asistir a la población que vive bajo el terror de Marruecos y se tomó la decisión de entrar en el territorio ocupado y cerrado a la comunidad internacional, ante las crónicas estremecedoras contadas por los familiares refugiados en Argelia, de los que viven en el Sahara Ocupado”, recuerda.

Así comenzó su trabajo entrando en el territorio del Sahara Occidental, llegando a El l Aaiún en la noche del 23 de Abril de 2002 y permaneciendo en el territorio hasta el 30 de Abril. Durante estos días, pudo escuchar “los estremecedores relatos del genocidio”, mantuvo entrevistas con abogados, victimas de violaciones de DD.HH., familiares de desaparecidos y detenidos, autoridades marroquíes que operan en el territorio y accedió al interior de la Cárcel Negra de El Aaiún, donde comprobó “las extremas condiciones de violación de los derechos de los presos”.

Pudo constatar de primera mano, la situación de la población saharaui, al conocer “la existencia de las fosas comunes, los centros de detención y torturas masivos como el BIR 1, (Batallón de Instrucción de Reclutas 1, hoy en estado ruinoso) y comprobar que la situación que viven los ciudadanos del Sahara Occidental “era inimaginable comparada con lo que salía al exterior”.

Delegación saharaui

Por parte saharaui, compondrán el grupo de ponentes, junto al representante saharaui ante la ONU, Bujari Ahmed, el ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Salem Uld Salek; el ministro para las Relaciones con los Países y las Organizaciones Internacionales de África, Mohamed Yeslem Beissat, y el ministro para las Relaciones con América Latina y el Caribe, Hach Ahmed, adelantó una nota del Ministerio para las Relaciones con América Latina y el Caribe de la RASD.

La delegación saharaui aprovechará la ocasión para celebrar importantes reuniones, entre otros, con el presidente de Tanzania y presidente actual de la Union Africana, Jakaya Kikewty; el presidente de Panamá, Torrijos; el presidente de Namibia, Puhamba; el presidente de Timor Del Este, Ramos Horta; el ministro de Asuntos Exteriores de Angola, Miranda y el ministro de Asuntos Exteriores de Nicaragua, Samuel Santos.

Especialmente importantes serán también los encuentros con el ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Meldci; la ministra de Asuntos Exteriores de Sudáfrica, Nzuma, y con el ministro español de Asuntos Exteriores, Moratinos. (Servicio de Comunicación Saharaui de Canarias)

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septiembre 11, 2008

 

Carta de despedida a Van Walsum

La ingenua franqueza y el supuesto desahogo de conciencia política del ex representante personal del Secretario General de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Peter Van Walsum, aunque más bien lo ha sido para Marruecos, posición que después de tres años de ocupar el cargo decidió tomar, porque según él "si el Consejo (de Seguridad) hubiera estado dispuesto a imponer una solución (…)", su análisis hubiera sido diferente, le ha llevado a expresar opiniones tan subjetivas como contradictorias que nos hemos visto obligados a responderle al tiempo que a preguntarle porque, es tal el enredo y los despropósitos, que llega uno a pensar si su verdadera intención no habrá sido la de confundir al que no sabe, engañar a los que confiaron en su labor y desprestigiar aún más si cabe a la ONU, criticando la pasividad de esta organización al no aplicar sus propias resoluciones referentes al derecho inalienable del pueblo saharaui a su autodeterminación.

Y es que a estas alturas de su vida y después de haberse desacreditado a sí mismo y haber mancillado su prestigio públicamente con una incoherencia propia de un novato fácilmente manipulable, no puede justificar su trabajo nadando en aguas turbulentas mientras reconoce que la legalidad está de parte del POLISARIO, es decir, del pueblo saharaui, pero Marruecos se muestra más implacable y es perro faldero de algún miembro permanente en el Consejo de Seguridad.

¿Por qué no dice usted las cosas como son? ¿Por qué no aparta toda esa paja de su discurso y se centra en lo cierto? Es simple, Sr. Walsum, basta con centrarse en la idea principal, en no desequilibrar la verdad, en mostrar valor para reconocer lo que es de justicia y si no, en dimitir con honor antes de venderse al mejor postor. Eso, Sr. Walsum, se logra con pocas palabras, sin necesidad de explicaciones a destiempo y por supuesto, con coherencia y claridad absoluta.

El "problema del Sáhara", no es complejo Sr. Walsum, aunque sí largo, sobre todo para el pueblo saharaui que en estos 33 años de exilio ha visto morir a muchos de sus hijos, nacer a otros en tierras que no son suyas y están cansados de escuchar a personas como usted que les dicen que "nada cambiará", porque las cosas cambian, sólo basta que uno quiera y el pueblo saharaui quiere. Quiere volver a su hogar, quiere volver y crecer en la tierra de sus antepasados, quiere vivir en libertad con un estado soberano y democrático, quiere decidir su futuro y que se respeten sus derechos como seres humanos y como pueblo con identidad nacional y cuando un pueblo quiere, y se sabe en su legítimo derecho, Sr. Walsum, le aseguro que nada le hará retroceder, por lo que es una ofensa y un menosprecio a nuestro pueblo insinuar que "si el POLISARIO renunciara a la independencia total contaría con un gran apoyo internacional". ¿Qué parte de todo lo que ha visto en estos tres años no ha entendido? Porque hasta la fecha son más de ochenta los países que reconocen a la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), centenares de asociaciones en España y otras tantas en el resto del mundo. El pueblo saharaui y por consiguiente el POLISARIO, cuenta con un gran apoyo internacional en su lucha pacífica por la independencia total. Ningún país del mundo ha consentido admitir la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

El conflicto del Sáhara no es insoluble Sr. Walsum, lo que pasa es que hace falta valor para admitir que Marruecos se burla de la Comunidad Internacional, de las Resoluciones de ONU y que su propuesta de autonomía, además de inadmisible, no es más que una tapadera para desviar la atención de la grave violación de los derechos humanos que el pueblo saharaui en los Territorios Ocupados lleva padeciendo desde la invasión marroquí y por la que existen los Campamentos de Refugiados y miles de desplazados saharauis en el mundo.

Si las instancias internacionales carecen de fuerza ejecutiva como usted declara, para la aplicación de sus resoluciones, es un problema añadido que afecta al pueblo saharaui y todos los pueblos del mundo, además de la suma gravedad que eso significa por la indefensión a la que nos vemos expuestos y la frustración ante la labor que deberían desarrollar, que tiene como fin la práctica de sus dictámenes. La debilidad de Naciones Unidas agota, pero no es razón suficiente para claudicar ante el invasor genocida y renunciar a nuestro derecho a la libre determinación. Marruecos sabe muy poco de diplomacia y mucho de prostitución política, o lo que es lo mismo la "real politique", si espera que el pueblo saharaui rinda pleitesía a semejante gobierno invasor y criminal, es que ha perdido usted el juicio o ya tiene la jubilación asegurada con la mansión que le espera en Tánger en la misma calle en la que se encuentra la del Sr. Pérez de Cuellar. El pueblo Saharaui ya ha perdido mucho, a otro tanto ha renunciado y aún sigue su lucha con las mejores armas de las que se puede disponer, la verdad, la legalidad y su deseo inquebrantable a ser un pueblo independiente y libre.

Cierto que algo tiene que cambiar: que el agresor deje de agredir, el invasor devuelva lo que no es suyo y que la ley imparta justicia. Ya procuraremos que lo que venga se haga bien.

Por un Sáhara libre,

Salka Embarek.

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septiembre 10, 2008

 

Brahim Gali: Rice, ha dado "el tiro de gracia" al proyecto marroquí de autonomía para el Sahara

EFE. 9 de septiembre, 2008. Argel, 9 sep -- El embajador de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en Argel, Brahim Ghali, consideró hoy que la secretaria de Estado de EEUU, Condoleeza Rice, ha dado "el tiro de gracia" al proyecto marroquí de autonomía para el Sahara Occidental con sus declaraciones durante su reciente visita a Rabat.

Rice abogó el domingo en Marruecos por "una solución mutuamente aceptable" al conflicto y recalcó que "es tiempo de solucionar este problema", lo que muchos analistas en el Magreb han interpretado como un cambio en la posición de EEUU, que hasta ahora había apoyado el plan de autonomía propuesto por Rabat.

En declaraciones a EFE, el embajador de la RASD en Argel confío en que las manifestaciones de la dirigente estadounidense "sean un guiño a Marruecos para que coopere en entablar negociaciones serias y creíbles" en el marco de la ONU.

"EEUU se interesa por la paz en la región y empieza a darse cuenta de que la postura marroquí no puede servir de base para este objetivo", afirmó Ghali.

El dirigente saharaui mostró su confianza en que las palabras de Rice respondan a "una nueva visión" de la situación por parte de Estados Unidos que tenga en cuenta "los problemas que ha causado en la región la ocupación ilegal del Sahara Occidental por Marruecos desde 1975".

Ghali subrayó que el "paso obligatorio" para que pueda alcanzarse la integración del Magreb es la solución del conflicto de la antigua colonia española.

"Al referirse a una solución mutuamente aceptable, Rice ha dado el tiro de gracia al proyecto de autonomía de Marruecos y ha señalado que su plan no puede servir de base para las negociaciones ya que no es aceptado por el pueblo saharaui, ni por los países africanos, ni por el derecho internacional", dijo.

El embajador se mostró optimista respecto a la reanudación de las negociaciones con Marruecos bajo los auspicios de la ONU antes de fin de año y confío en que "en breve" sea designado un nuevo representante de la organización internacional para el Sahara Occidental.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon no ha renovado el mandato en ese cargo del diplomático holandés Peter Van Walsum, que concluía a finales de agosto.

El Frente Polisario había demandado su cese al considerar que se había "auto excluido" de su papel de mediador y había "tomado claramente partido" por una de las partes al considerar que la independencia del Sahara Occidental no era una opción "realista". EFE

*Foto Mª José Comendeiro

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La ONU elige a un diplomático de EE UU como mediador en el Sáhara

Washington se implica más en buscar una solución con el nombramiento de Ross

EL PAIS. IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 10/09/2008

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El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, nombrará en los próximos días al diplomático estadounidense Christopher Ross, de 65 años, enviado personal para el Sáhara Occidental, según indican fuentes cercanas a la negociación entre Marruecos y el Frente Polisario. Con el nombramiento de Ross, que posee una amplia experiencia en el mundo árabe, EE UU se implica un poco más en la búsqueda de una solución al conflicto de la antigua colonia española que dura desde hace 33 años, recalcan fuentes diplomáticas de Naciones Unidas.

El nuevo enviado es un experto en la lucha antiterrorista y habla árabe

Ross coordinaba hasta ahora la lucha antiterrorista desde el Departamento de Estado. Con anterioridad fue embajador en Siria y en Argelia y también estuvo destinado en Beirut, en Argel, como funcionario de menor rango, y en la ciudad marroquí de Fez donde trabajó para la Agencia de Información de EE UU (USIA, según sus iniciales en inglés). Fue profesor de árabe en la Universidad de Columbia y colaboró con el Middle East Journal.

Ban Ki-moon se ha dado prisa en elegir a un sustituto al diplomático holandés Peter Van Walsum del que decidió prescindir a finales de agosto. Éste anunció que había dejado el cargo en una tribuna publicada en EL PAÍS el 28 de agosto. Cuando el norteamericano James Baker dimitió, en 2004, cómo enviado personal el entonces secretario general, Kofi Annan, tardó más de un año en reemplazarle.

El nombramiento de Ross significa que Washington acepta involucrarse un poco más en la negociación entre Rabat y los independentistas saharauis que empezó hace más de un año de Manhasset, un suburbio de Nueva York, y que, tras cuatro rondas, no ha dado frutos.

La designación de Ross es una relativa buena noticia para el Polisario que siempre ha deseado que el mediador de Naciones Unidas fuese un norteamericano porque contaría con el respaldo de la Administración estadounidense, la única que, según los saharuis, puede ejercer una presión eficaz sobre Marruecos.

La salida de Van Walsum fue, en cambio, una mala noticia para Rabat. Su ministro de Asuntos Exteriores, Taieb Fassi-Fihri, y el jefe de su espionaje exterior, Yassin Mansouri, se reuniron el 24 de julio con Ban Ki-moon para pedirle que le mantuviera en su cargo. El jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos, expresó también, el 4 de agosto, en Tánger, su pleno apoyo al diplomático holandés.

El líder del Polisario, Mohamed Abdelaziz, escribió, en cambio, el 8 de agosto, una carta a Ban Ki-moon en la que afirmaba que con sus declaraciones a favor de Marruecos Van Walsum se había ?descalificado? y le instaba a cesarle para que la negociación pudiera continuar presidida por otra personalidad. Una quinta ronda está apalabrada para el próximo otoño.

A puerta cerrada, ante en Consejo de Seguridad, en abril, y en agosto, en EL PAÍS, Van Walsum sostuvo que la independencia del Sáhara Occidental es ?inalcanzable?, lo que irritó a los independentistas. También afirmó, no obstante, que la legalidad internacional está del lado del Polisario, pero que el Consejo de Seguridad no está dispuesto a echar mano del Capítulo VII de la carta de Naciones Unidas (posible uso de la fuerza) para imponerla. De ahí su apuesta por la oferta de autonomía que hizo Rabat.

La mayor implicación de EE UU no es ninguna garantía de éxito. El ex secretario de EE UU, James Baker, fue enviado personal para el Sáhara durante siete años (1997-2004) y acabó dimitiendo después de que Marruecos rehusase aplicar su plan para la ex colonia que había sido aprobado, por unanimidad, por el Consejo de Seguridad. El plan preveía la celebración, tras un lustro de autonomía, de un referendo de autodeterminación con un censo bastante favorable a Rabat.

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agosto 28, 2008

 

La ONU prescinde de Peter Van Walsum, enviado para el Sahara Occidental

*Viñeta: Jatri Beiruk, publicada por ARSO

El País e Ignacio Cembrero siguen reforzando su idea de que la cuestión del Sahara es ya un asunto imposible. Sería interesante que Van Walsum explicara a los saharauis cómo fiarse de Marruecos, un país que ha incumplido todo lo que firmó: (“Si el Polisario pudiera contemplar una hipotética solución negociada que no fuera la independencia total, contaría inmediatamente con un abrumador apoyo internacional para su lógica insistencia en la plasmación de garantías sólidas, avaladas internacionalmente, de que en el futuro no se revoque el acuerdo constitucional pactado o de que, aduciendo razones de seguridad nacional, no se vayan socavando gradualmente derechos civiles como la libertad de expresión.”)

La ONU prescinde del enviado para el Sáhara Occidental

El Polisario exige a Ban Ki-moon la salida de Van Walsum IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 28/08/2008

El secretario general de la ONU y su enviado personal para el Sáhara Occidental acaban de divorciar. Ban Ki-moon no ha prorrogado el mandato, que expiraba este mes y se renueva automáticamente, del diplomático holandés Peter Van Walsum para buscar una solución al contencioso que enfrenta desde hace 33 años a Marruecos y al Frente Polisario por la ex colonia española.

Naciones Unidas ha guardado en secreto la no renovación del mandato, pero Van Walsum, de 74 años, ha decidido anticiparse a la divulgación de su marcha en una tribuna que hoy publica EL PAÍS. En ella se describe ya a sí mismo como el antiguo enviado personal y explica a fondo su visión del conflicto.

La salida de Van Walsum vuelve a colocar el contencioso del Sáhara en un callejón sin salida. Su perpetuación es un factor de inestabilidad para el Magreb que perjudica no solo a los países norteafricanos sino a sus vecinos de Europa del sur.

El predecesor de Van Walsum, el estadounidense James Baker, dimitió en junio de 2004 al constatar la imposibilidad de aplicar su plan para el Sáhara, pese a haber sido aprobado por unanimidad por el Consejo de Seguridad de la ONU porque Rabat rechazaba celebrar un referendo que contemple la independencia. El entonces ministro marroquí de Exteriores, Mohamed Benaissa, atribuyó la renuncia de Baker “a la tenacidad de la diplomacia de Marruecos”.

Van Walsum deja, en cambio, el cargo porque se ha enemistado con el Frente Polisario. Su líder, Mohamed Abdelaziz, envió el 8 de agosto una carta a Ban Ki-moon en la que asegura que su enviado personal “se ha descalificado” al adoptar una posición promarroquí. “Confío en que usted sabrá tomar las decisiones que se imponen”, concluía.

El enviado personal se convirtió en blanco de los independentistas saharauis tras afirmar en abril, en una reunión a puerta cerrada con el Consejo de Seguridad, que la independencia del Sáhara era “inalcanzable”. Lo repitió el 8 de agosto en una entrevista con EL PAÍS.

Varios responsables del Polisario arremetieron contra él a finales de la primavera, pero Van Walsum respondió que sólo pondría su cargo a disposición del secretario general si el movimiento saharaui se lo pedía formalmente a Ban Ki-moon y no a través de la prensa. Abdelaziz lo hizo por escrito hace 20 días.

EE UU, Francia, España y también Marruecos brindaron, en cambio, su respaldo al enviado personal. El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, lo hizo, por última vez, el 4 de agosto tras entrevistarse en Tánger con su homólogo marroquí Taieb Fassi-Fihri.

Pese a ser tachado de promarroquí, Van Walsum es el único representante del secretario general que se ha atrevido a sostener que la legalidad internacional está del lado del Polisario, pero que el Consejo de Seguridad no iba a utilizar sus poderes para imponérsela a Marruecos. De ahí la imposibilidad de que el Sáhara sea algún día independiente, según él.

Van Walsum ha tenido también desavenencias con Ban Ki-moon que le nombró hace más de tres años. Éste, en contra de la costumbre, rehusó incluir en abril, en su último informe sobre el Sáhara, las observaciones de su enviado personal por considerar que podían perjudicar el proceso negociador, según fuentes de la secretaría general. Desde hace más de cuatro meses Ban Ki-moon y Van Walsum no habían tenido ningún contacto, pero el enviado personal se niega a aclarar cual fue su relación con su jefe.

Desde junio de 2007 se han celebrado en Manhasset, en unas dependencias de la ONU situadas en un suburbio de Nueva York, cuatro rondas negociadoras, presididas por Van Walsum, entre Marruecos y el Polisario. No dieron ningún resultado porque Rabat se empeñaba en discutir de su oferta de autonomía para el territorio mientras que los saharauis insistían en celebrar un referendo que contemple la independencia.

Las dos partes habían apalabrado mantener este otoño una quinta ronda, pero sin cerrar una fecha. La marcha de Van Walsum hará imposible esa cita. El proceso de paz, ya de por sí estancado, queda de nuevo totalmente paralizado.

Ban Ki-moon deberá ahora buscar un sustituto a Van Walsum al que tardó más de un año en nombrar tras la dimisión de James Baker. La tarea no es fácil porque debe contar con el beneplácito del grupo de países que siguen de cerca la situación en el Sáhara. No hay además muchas personalidades con prestigio dispuestas a desempeñar esa misión casi imposible. Cuando se conocieron, en 2005, Baker manifestó a Van Walsum su sorpresa porque hubiera aceptado el puesto.

TRIBUNA: PETER VAN WALSUM

El largo y complejo problema del Sáhara

Si el Polisario sigue exigiendo un referéndum para la independencia, Marruecos lo rechazará de nuevo y el Consejo de Seguridad insistirá en alcanzar una solución consensuada. Y nada cambiará

EL PAIS. PETER VAN WALSUM 28/08/2008

Escribo esta tribuna como antiguo enviado personal del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental. Fui nombrado inicialmente por Kofi Annan en agosto de 2005, y la quinta prórroga semianual de mi nombramiento expiró el pasado 21 de agosto. La razón por la que escribo hoy es que me gustaría aprovechar el breve interludio entre el periodo en el que he tenido que contenerme a la hora de expresar mis opiniones personales porque era el enviado personal del secretario general y el momento, muy próximo, en el que mis opiniones personales ya no interesarán a nadie porque ya no soy el enviado personal del secretario general.

Si el Polisario renunciara a la independencia total, contaría con un gran apoyo internacional En vista de los 33 años que ha durado el contencioso sobre el Sáhara Occidental, en ocasiones caigo en la tentación de pensar que no he logrado encontrarle una solución porque es un problema insoluble. Si me resisto a esa tentación es porque continúo creyendo que con voluntad política sí podría resolverse.

Mi análisis no ha cambiado desde que presenté mi primer informe oral ante el Consejo de Seguridad en enero de 2006. Pensaba que los dos componentes principales que propiciaban el punto muerto al que se había llegado eran la decisión tomada por Marruecos en abril de 2004 de no aceptar ningún referéndum que planteara una posible independencia, y la inquebrantable convicción del Consejo de Seguridad, en el sentido de que el problema del Sáhara Occidental debía resolverse gracias a una solución consensuada. Yo me centré en este último componente, porque, como apunté entonces, si el Consejo hubiera estado dispuesto a imponer una solución, mi análisis habría sido muy diferente. En realidad, la necesidad de llegar a una solución consensuada tenía que ser el punto de partida de todo análisis.

Esto me llevó a la conclusión de que sólo había dos opciones: que se prolongara indefinidamente el punto muerto actual o que se iniciaran negociaciones directas entre las partes. En dichas negociaciones habría que embarcarse sin condiciones previas, y yo reconocía que lo más realista era pronosticar que, mientras Marruecos ocupara gran parte del territorio y el Consejo de Seguridad no estuviera dispuesto a presionarle, el resultado no llegaría a ser un Sáhara Occidental independiente.

La conclusión fue criticada por quienes pensaban que no era ético esperar que el Polisario aceptara la realidad política simplemente porque Marruecos y el Consejo de Seguridad no respetaban la legalidad internacional expresada en la resolución 1514 (sobre descolonización y autodeterminación), tomada por la Asamblea General en 1960, y en la opinión consultiva de 1975 de la Corte Internacional de Justicia (sobre la ausencia de vínculos precoloniales entre Marruecos y el Sáhara Occidental que pudieran afectar a la aplicación de dicha resolución). No eran éstas críticas que un mediador pudiera limitarse a pasar por alto, pero yo tenía la sensación de que había que ponerlas en la balanza con el riesgo de dar falsas esperanzas al Polisario, animándole a no tener en cuenta algo indiscutible, que desde el inicio del contencioso en 1975, el Consejo de Seguridad siempre había dejado claro que sólo podría tolerar una solución consensuada.

Por desgracia, lo que los partidarios del Polisario le prodigaron generosamente fue precisamente esa clase de ánimo. Insistían en que tarde o temprano el Consejo reconocería que había que respetar la legalidad internacional y obligaría a Marruecos a aceptar un referéndum que diera como opción la independencia.

La razón por la que no creo que esto vaya a ocurrir es que la legalidad internacional no es lo mismo que el derecho internacional. Evidentemente, el Consejo de Seguridad tiene que acatar el derecho internacional, pero también tiene que tener en cuenta la realidad política. Tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia son órganos principales de las Naciones Unidas. No se rigen por un orden jerárquico, sino que cada uno tiene sus propios poderes, descritos en la Carta de las Naciones Unidas y en el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. En el Artículo 24 de dicha Carta, los Estados miembros confieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Para cumplir con ella, el Consejo no tiene más remedio que tener en cuenta la realidad política. Si lo hace así, actúa dentro de los límites que para sus poderes determina la Carta de las Naciones Unidas y se atiene, por tanto, al derecho internacional.

El Consejo no suele debatir los factores políticos que tiene en consideración cada uno de los Estados miembros, de manera que su peso relativo en la génesis de una resolución nunca se sabe, ni siquiera lo conocen los propios miembros del Consejo. Los potenciales factores políticos pueden ser, por ejemplo, el miedo al efecto desestabilizador de una acción coactiva, la seguridad de que reparar una injusticia 33 años después pueda reportar nuevas injusticias, o la renuencia a contribuir a la posible creación de otro Estado fallido.

Cuando se enfrenta a un contencioso, el Consejo decide por sí solo si se va a atener al Capítulo VI (arreglo pacífico de controversias) o al Capítulo VII (posible uso de la fuerza en caso de amenazas a la paz o actos de agresión), y sus decisiones no pueden ser invalidadas por ningún otro órgano. No hay nada en el derecho internacional que obligue al Consejo de Seguridad a utilizar todos los poderes que tiene a su disposición para poner en práctica las resoluciones de la Asamblea General o las opiniones consultivas de la Corte Internacional de Justicia.

Ésta es la razón por la que las críticas a la falta de respeto del Consejo a la legalidad internacional han tenido siempre tan pocas consecuencias. Entre los Estados miembros del Consejo que con más decisión insisten en que sólo puede haber una solución consensuada para el problema del Sáhara Occidental, nunca me he topado con ninguno que pensara que esta insistencia pudiera, por tanto, vulnerar el derecho internacional. Todo esto no significa que en el Consejo no haya a quien le preocupe que se continúe en punto muerto. Sin embargo, sí está aumentando la sensación de que la insistencia del Polisario en la independencia total del Sáhara Occidental tiene la consecuencia no deseada de agravar el bloqueo y de perpetuar el statu quo.

Hay una salida, pero es muy laboriosa, y conllevaría el mantenimiento de difíciles y auténticas negociaciones. Si el Polisario pudiera contemplar una hipotética solución negociada que no fuera la independencia total, contaría inmediatamente con un abrumador apoyo internacional para su lógica insistencia en la plasmación de garantías sólidas, avaladas internacionalmente, de que en el futuro no se revoque el acuerdo constitucional pactado o de que, aduciendo razones de seguridad nacional, no se vayan socavando gradualmente derechos civiles como la libertad de expresión. Si en algún momento futuro el Polisario está dispuesto a examinar esta posibilidad, espero que no se limite a introducir enmiendas en la propuesta marroquí, sino que presente su propia propuesta global de autonomía.

No espero que el Polisario dé ese paso en un futuro previsible. Nada cambiará por el momento: el Polisario seguirá exigiendo un referéndum que plantee la opción independentista, Marruecos continuará rechazándolo y el Consejo de Seguridad seguirá insistiendo en alcanzar una solución consensuada. Entretanto, la comunidad internacional continuará acostumbrándose al statu quo.

Peter van Walsum es diplomático holandés y fue enviado personal del secretario general de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

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agosto 16, 2008

 

El Polisario exige la destitución del enviado de la ONU para el Sáhara. Van Walsum anunció que una petición formal provocaría su dimisión

El Polisario exige a Ban Ki-moon la destitución del enviado de la ONU para el Sáhara

Van Walsum anunció hace días que una petición formal provocaría su dimisión

EL PAIS. IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 15/08/2008

El líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, escribió este jueves una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en la que asegura que su enviado personal para el Sáhara Occidental, el diplomático holandés Peter van Walsum, "se ha descalificado" y le insta a destituirlo para que así pueda continuar la negociación iniciada hace un año con Marruecos.

La misiva de Abdelaziz es consecuencia directa de la entrevista de Van Walsum, de 74 años, publicada por EL PAÍS el 8 de agosto en la que éste afirmaba que "un Sáhara independiente es inalcanzable" porque el Consejo de Seguridad de la ONU no va a imponer a Marruecos una solución acorde con la legalidad internacional que, según el enviado, está del lado del Polisario.

Van Walsum ha dejado claro que una recusación oficial del Polisario provocaría su dimisión por lo que es probable que presente su renuncia en los próximos días. Hasta ahora sus palabras habían sido criticadas en la prensa por tres responsables del movimiento independentista, pero la dirección saharaui no había solicitado su relevo al secretario general.

"Al adoptar una actitud deliberadamente pro marroquí (...) el enviado personal se aleja de la actitud de imparcialidad que debe ser la suya y pisotea la legalidad internacional descalificándose totalmente para conducir una futura negociación entre el Frente Polisario y Marruecos", escribe Abdelaziz a Ban Ki-moon. "Confío (...) en que usted sabrá tomar las decisiones que se imponen para la continuación de una negociación ordenada y respetuosa de la legalidad internacional", concluye el líder saharaui. En claro, insta a Ban Ki-moon a prescindir de Van Walsum y sólo así el Polisario seguirá negociando con Rabat. Preguntado por la censura de los responsables saharauis, el enviado personal contestó en este periódico: "Si el Polisario comunica formalmente al secretario general que está dispuesto a participar en una quinta ronda negociadora, aunque no si Van Walsum asiste a ella, difícilmente me imagino a mí mismo presidiendo la nueva sesión en Manhasse".

Hasta ahora se han celebrado cuatro sesiones negociadoras -una quinta está apalabrada para este otoño- en ese suburbio de Nueva York que no han dado ningún resultado. Rabat insiste en que el punto de partida de las conversaciones debe de ser su plan de autonomía para la antigua colonia española mientras que el Polisario reivindica la celebración de un referéndum de autodeterminación en el que los votantes elegirían entre la plena incorporación a Marruecos y la independencia.

Pese a ser tachado de pro marroquí, el enviado personal ha sido el único representante de Ban Ki-moon que, a puerta cerrada ante el Consejo de Seguridad en abril y en declaraciones a EL PAÍS este mes, afirmó que "el Polisario tiene la legalidad internacional de su lado". "Treinta años de argumentos legales de peso del Polisario no produjeron resultado alguno", se lamentó.

Van Walsum cuenta hasta ahora con el apoyo de las grandes potencias occidentales y de España. Tras entrevistarse en Tánger, el 4 de agosto, con su homólogo marroquí, Taieb Fassi-Fihri, el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, le reiteró nuevamente su respaldo en público.

Nombrado hace tres años por Ban Ki-moon, Van Walsum sustituyó al estadounidense James Baker que dimitió en el verano de 2004 tras constatar el rechazo de Rabat a su último plan para el Sáhara. El entonces ministro de Exteriores marroquí, Mohamed Benaissa, atribuyó la renuncia a la "tenacidad de la diplomacia de Marruecos".

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La cuestión de la soberanía en el conflicto del Sahara Occidental. Artículo de Jacob Mundy

*FUENTE: ARSO

La cuestión de la soberanía en el conflicto del Sahara Occidental

Jacob Mundy, Estudiante de doctorado

Institute of Arab and Islamic Studies, University of Exeter

Traducción: M.Limam Mohamed Ali

Conferencia Internacional de Juristas sobre el Sahara Occidental

La Cuestión del Sáhara Occidental en El Marco Jurídico Internacional

27 y 28 de junio de 2008. Las Palmas de Gran Canaria

Ver conclusiones de la Conferencia Internacional de Juristas sobre el Sahara Occidental

1. Introducción

Pienso que la mayoría de nosotros está familiarizada con la historia del conflicto entre Marruecos y el POLISARIO. Algunos de los participantes en la conferencia incluso lo han vivido.

Así que, por ahora, solamente es necesario explicar a grandes rasgos el contexto. En 1975 Marruecos invade el Sahara Occidental para impedir que España- la potencia colonial desde 1885- organice un referéndum sobre la independencia bajo mandato de las Naciones Unidas. Desde entonces, el movimiento independentista del Sahara Occidental, el Frente POLISARIO (fundado en 1973), ha desafiado el intento de Marruecos de anexionar el territorio por la fuerza. Los primeros quince años del conflicto fueron testigo de una guerra de guerrilla de baja intensidad entre las fuerzas marroquíes apoyadas por Occidente y los guerrilleros del POLISARIO apoyados por Argelia. Desde que fuera declarado el cese el fuego en 1991, una Misión de las Naciones Unidas en el Sahara Occidental se halla sobre el terreno, cuyo cometido es el de organizar un referéndum sobre la independencia. Casi diecisiete años más tarde- y en resumidas cuentas- Marruecos sigue rechazando permitir semejante votación.

El conflicto del Sahara Occidental es descrito a menudo como un caso de soberanías compitiendo entre sí. En 2007, por ejemplo, el Secretario General de las NN.UU. hizo esta «observación» que fue posteriormente suprimida del documento:

Para que las negociaciones [en Manhasset] arrojen resultados positivos, ambas partes deben reconocer que la cuestión de la soberanía es, y siempre lo ha sido, el principal obstáculo en esta controversia, y que es en esta cuestión tan sumamente delicada donde hay que encontrar una solución (UNSC S/2007/385, párrafo 13, el énfasis agregado).

Mientras tengamos que esperar que nos anticipen declaraciones como éstas de los mediadores, seguirá habiendo un problema con el razonamiento del Secretario General. En lo que respecta a la cuestión de la soberanía, sencillamente está equivocado.

No hay un problema de soberanía en el Sahara Occidental. Sí, es cierto que ambos, Marruecos y los nacionalistas saharauis han declarado mutuamente exclusivas reivindicaciones sobre el Sahara Occidental. Pero decir que hay reivindicaciones compitiendo entre sí sobre el Sahara Occidental oculta un hecho importante. Una reivindicación es legítima y la otra no.

Según el conocido fallo del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) de 1975, la población autóctona del Sahara Occidentales es el poder soberano en el Sahara Occidental. Aunque a los nacionalistas saharauis no se les permitió presentar argumentos ante el Tribunal, el Dictamen del TIJ falló a su favor en última instancia. El Tribunal requirió simultáneamente la celebración inmediata de un referéndum de autodeterminación sobre la independencia mientras rechazaba ostensiblemente todas las reivindicaciones marroquíes referentes a los derechos históricos sobre el Sahara Occidental.

Espero que lo que acabo de decir no sea controvertido. La razón que me ha llevado a esta conclusión está basada en una lectura de la opinión íntegra del TIJ sobre el Sahara Occidental, en lugar del sumario que se cita a menudo.

El primer paso en mi razonamiento es proporcionar algunos antecedentes a las cuestiones que se le formularon al TIJ en 1974-75. Luego examinaré cómo el Tribunal llegó a la conclusión de que los saharauis son el poder soberano. En las secciones tercera y cuarta, examinaré el caso de Marruecos, que se basaba en su inmensa mayoría en exhibiciones reivindicativas de soberanía nacional e internacional. (Pasaré por alto el caso de Mauritania porque ha renunciado a todas las reivindicaciones territoriales y ha reconocido la soberanía saharaui). Hay una buena razón y por ello pasaré mucho tiempo detallando el caso de Marruecos. No es, sin embargo, para defender que el Sahara Occidental es autónomo porque todas las demás reivindicaciones son poco convincentes o sin validez. Más bien, creo que necesitamos que se nos recuerde que la reivindicación marroquí es, para ser generosos, muy poco convincente. Y cuando se yuxtaponga contra las limitaciones del caso de Marruecos, la reivindicación por la soberanía saharaui llega a ser incluso más fuerte.

2. Sahara Occidental: terra nullius?

La opinión consultiva del TIJ sobre el Sahara Occidental fue (irónicamente, en retrospectiva) a petición de Marruecos en 1974, poco después de que España declarase su intención de celebrar un referéndum sobre la independencia. El 30 de septiembre de ese mismo año, Marruecos presenta una solicitud ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Marruecos quería una decisión vinculante del Tribunal Internacional en lo referente a que si España había ocupado o no territorio marroquí cuando fundó una colonia en 1885. Mauritania, que también había plantado una reivindicación sobre el Sahara Español, apoyó la petición de Marruecos. España, sin embargo, no aceptaría someterse a un arbitraje vinculante. En lugar de ello, Madrid aceptaría un dictamen sobre la cuestión del Sahara Occidental en el contexto de las NN.UU. y de las resoluciones pertinentes.

Entonces el 13 de diciembre de 1974, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó su resolución 3292, que solicitaba un dictamen al TIJ sobre las siguientes cuestiones:

¿Era el Sahara Occidental (Rio de Oro y Sakiet El Hamra) en el momento de la colonización por España un territorio que no pertenecía a nadie (terra nullius)?

Si la respuesta a la primera pregunta fuera negativa

¿Cuáles eran los vínculos jurídicos entre este territorio y el Reino de Marruecos y la entidad mauritana?

El TIJ escuchó los argumentos de Marruecos, Mauritania, España y Argelia en el verano de 1975.

El primer escollo que el Tribunal tenía que superar era determinar si el Sahara Occidental era o no no man’s land (tierra de nadie) al iniciarse la colonización española en 1885.

A esta primera cuestión, el Tribunal respondió rápidamente, con una negativa. El Sahara Occidental no era Tierra de Nadie. El Sahara Occidental perteneció a un pueblo, pero que no era el de Marruecos ni el de Mauritania. Basándose en todas las pruebas, el Tribunal halló que las tierras estaban

habitadas por poblaciones que, si bien nómadas, estaban social y políticamente organizados en tribus y bajo jefes competentes para representarles.

El hecho de que oficiales coloniales españoles habían alcanzado acuerdos con estos indígenas invalidó además cualquier sugerencia de terra nullius (opinión del TIJ, párra. 81-3).

En otros términos, el TIJ había determinado que el Sahara Occidental había pertenecido a los saharauis en el momento de la colonización. Este es un punto importante que habría que recordar. El TIJ había determinado que los indígenas saharauis fueron el poder soberano en el Sahara Occidental antes de iniciar la audiencia de los argumentos de Marruecos. El Tribunal podía proceder con la segunda cuestión no porque Marruecos y Mauritania hayan podido ejercer su soberanía sobre el Sahara Occidental sino a pesar de ella.

Sin embargo, bajo el mandato de la Asamblea General el Tribunal hubo que darle a Marruecos y a Mauritania un juicio justo.

No obstante, el Tribunal tenía que determinar primeramente el significado de «lazos jurídicos». En este caso, el Tribunal decidió que se estaban buscando lazos jurídicos «que pudieran afectar a la política que habría que seguirse en la descolonización del Sahara Occidental». Le incumbe a Marruecos y a Mauritania probar que sus lazos jurídicos con el Sahara Occidental eran lo suficientes como para negarles a los saharauis el derecho soberano a la autodeterminación.

3. La reivindicación marroquí sobre reconocimientos internos de soberanía

La exposición de Marruecos ante el TIJ tenía cuatro puntos fundamentales. El argumento de Marruecos comenzaba con una reivindicación de «una posesión inmemorial» que data de la conquista del Islam al norte de África desde hace más de mil trescientos años. El Tribunal no admitió esta reivindicación: Al Tribunal le pareció que «el carácter extenso, intermitente y a veces transitorio de muchos de estos acontecimientos hace que el material histórico un tanto equívoco como prueba de la posesión del territorio».

La segunda reivindicación presentada por los juristas marroquíes era una aseveración de la «continuidad geográfica» entre su nación y el Sahara Occidental. Sobre este punto, Marruecos citó un precedente del TIJ, el Estatus Jurídico de Groenlandia Occidental, en donde la posesión de Dinamarca de una parte de Groenlandia se tradujo en soberanía sobre el territorio en su totalidad. Sin embargo, el Tribunal no se creyó este argumento ya que había dado por sentado que el Sahara Occidental estaba, en 1885, poblada por un pueblo altamente organizado. Por otra parte, en el caso de Groenlandia, su estatus como terra nullius era fundamental para la opinión del Tribunal a favor de Dinamarca. El TIJ no solamente consideró las reivindicaciones de Marruecos a la continuidad geográfica «un tanto debatibles», sino que le resultaban poco convincentes «las deducciones indirectas que hacía Marruecos de acontecimientos en el pasado» (Ibíd.: párra.90-3).

El tercer y cuarto aspecto del caso de Marruecos fue, lo que se ha dado en calificarse, pruebas para el ejercicio «interno y externo» de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental. En lo que respecta al primero, la delegación marroquí explicó la naturaleza del Estado marroquí precolonial. El «Estado Jerifiano», según la delegación marroquí, estaba formado de tal manera que si ciertos grupos sociales se sentían o no bajo el control directo del orden central del sultán, todos los grupos reconocían su «autoridad espiritual» como descendiente del Profeta Mahoma (al- Sharif) y Comendador de los Creyentes (amir al-mu’minin). El Estado marroquí precolonial no solamente incluía las tierras bajo el control formal del sultán (bilad al-majzan) sino también las tierras fuera del mismo (bilad al-siba) donde su autoridad espiritual seguía siendo presuntamente suprema. «Debido a un patrimonio de cultura común», alegaba la delegación marroquí, «la autoridad espiritual del sultán era siempre reconocida». (Aunque no se mencione en la opinión del Tribunal, la aseveración marroquí era que en las plegarias de los viernes siempre se decía en nombre del Sultán, tanto en bilad al majzen como en bilad al-siba.)

Mientras el TIJ permitía esta concepción fluida de soberanía, no obstante encontró las evidencias empíricas de Marruecos poco convincentes. De hecho, algunas de «las pruebas históricas» vistas por el Tribunal indican que Marruecos no podía demostrar el ejercicio de su soberanía dentro de partes del sur de Marruecos, por no hablar ya del Sahara Occidental. Como pudo observar el TIJ, la región del sur de Maruecos comprendida entre los ríos Sus y Dra’a (justo al norte del Sahara Occidental) estaba en «un estado permanente de insubordinación y parte de Bled Siba». Esto, a juicio del Tribunal, «implica que no hubo un ejercicio efectivo y continuado de las funciones del Estado incluso en esas áreas al norte del Sahara Occidental» (párra.94-7).

El caso marroquí también intentó demostrar que el Sahara occidental había estado «siempre ligado al interior de Marruecos por vínculos comunes de cultura etnológica y religiosa,» que fueron rotos por la colonización europea. La delegación marroquí reclamaba vínculos de lealtad entre el sultán marroquí y ciertos lideres saharauis (qa’ids), particularmente de la confederación tribal de Tikna, cuyos radios de distribución se esparcen desde la región del río Nun en el sur de Marruecos hasta la región de Saqiya al-Hamra en el norte del Sahara Occidental. Sin embargo, el Tribunal pudo constatar que la prueba presentada «parece apoyar la opinión que casi todos los dahirs [decretos del sultán] y otros actos con relación a los caids [qa’ids] están relacionados con las áreas situadas en el actual Marruecos mismo» y por lo tanto «no aportan en sí mismos prueba del ejercicio efectivo de la autoridad marroquí en el Sahara Occidental». El TIJ añadió que ninguna de las pruebas era lo suficientemente convincente para concluir que el sultán de Marruecos había impuesto o recaudado impuestos en el Sahara Occidental.

La delegación de Marruecos puso de relieve entonces la carrera de Chej Malainin, un reconocido y poderoso líder en el área más al oeste del Sahara. Malainin se convirtió en el representante personal del sultán de Marruecos a fines del siglo diecinueve y dirigió movimientos de resistencia contra la dominación colonial. Sin embargo, el Tribunal no estaba convencido que Malainin estuviera actuando siempre en interés de Marruecos. «En lo que respecta a [Cheij Malainin]», señaló el Tribunal, «la complejidad de su carrera puede dejar dudas como la de precisar la naturaleza de sus relaciones con el sultán». De hecho, la historia sugiere que Malainin dirigió los movimientos de resistencia anticolonial para apoderarse del trono marroquí, no para restaurarlo. El Tribunal era muy consciente de esto: «ni tampoco el material aducido lleva al Tribunal a concluir que los supuestos actos de resistencia en el Sahara Occidental a la penetración foránea podrían ser considerados como actos del Estado marroquí».

Lo más importante de todo, el equipo marroquí señaló que el Rey Hasan I visitó personalmente partes del Sahara Occidental en 1882 y 1886, donde algunas tribus saharauis reafirmaron sus vínculos de lealtad (baya‘ah) al sultán. No obstante, las expediciones de Hasan I al sur antes de la dominación colonial, señaló el tribunal, «ambas tenían objetivos dirigidos específicamente a Sus y Nun», más al norte del Sahara Occidental.

Aunque el TIJ continuó sin convencerse de «la reclamación de Marruecos de haber ejercido su soberanía territorial sobre el Sahara Occidental», el Tribunal no «excluyó la autoridad del mismo sobre algunas tribus en el Sahara Occidental» (i.e., las tribus de Tikna). Sin embargo, esta reclamación no se extendía a las confederaciones de Rgaybat, las más dominantes en el Sahara Occidental por su población y zonas de distribución, «u a otras tribus independientes que viven en el territorio». Bien, «incluso teniendo en cuenta la estructura específica del Estado jerifiano», el Tribunal no pudo hallar «ningún vínculo de soberanía territorial» ni pudo creer que Marruecos haya «ejercido actividad estatal de forma efectiva y exclusiva en el Sahara Occidental». La única cosa que el Tribunal encontró sobre este particular era que «un vínculo jurídico de lealtad había existido en el periodo pertinente entre el sultán y algunas, pero solo algunas, de las poblaciones nómadas del territorio» (párra. 99, 103-77).

4. La reivindicación marroquí sobre el reconocimiento externo de la soberanía

El cuarto y más importante aspecto del caso marroquí era el reclamo de un reconocimiento internacional o «externo» de soberanía sobre el Sahara Occidental. Esta parte final del argumento marroquí se basaba sobre los tratados entre el sultán marroquí y los gobiernos de España (1767 y 1861), el de Estados Unidos (1836) y el de Gran Bretaña (1856). Todos estos tratados sobre «naufragios» tenían que ver con la seguridad y la recuperación de los marineros y la carga. Marruecos también presentó un tratado de 1895 con Gran Bretaña, que concierne a las tierras entre el río Draa (en Marruecos) y Cabo Bojador (Sahara Occidental); un «supuesto» protocolo de 1900 del Tratado de Tetuán con España de 1860; y una correspondencia Franco-Germana en 1911 (párra. 108).

La delegación marroquí alegó ante el Tribunal que el artículo decimoctavo del Tratado Hispano-Marroquí de Marrakech de 1767 reconoció la capacidad del sultán de Marruecos «de tener el poder de tomar decisiones con respecto a Wad Noun y sus alrededores». No obstante, el texto del tratado en español, que difiere de la versión en árabe de Marruecos, exponía, de modo inequívoco, que el sultán de Marruecos

Se abstiene de expresar opiniones respecto al puesto de comercio que Su Católica Majestad desea establecer al sur del río Noun, ya que no puede asumir la responsabilidad por los accidentes y las desgracias, porque sus dominios no se extienden más allá de esto (párra. 109-10)

Para probar aun más la autenticidad de la versión española del Tratado, la delegación de Madrid aportó al Tribunal importantes intercambios diplomáticos.

Acercándose más al tiempo de la colonización española, el Tribunal escuchó la los argumentos sobre la cláusula de un naufragio (Artículo 38) del Tratado Hispano- Marroquí de Comercio y Navegación de 1861. La delegación marroquí alegó que el Artículo 38 era un explícito reconocimiento español de la soberanía del sultán sobre las tribus saharauis, ejercida más tarde para la entrega sin problemas de los marineros a España en el caso del barco Esmeralda que fue capturado tras naufragar a 180 millas al sur del río Nun. Sin embargo, la delegación española aportó documentos que muestran que no fue la influencia del sultán de Marruecos sino más bien las acciones del «Chej Beyrouk», un importante líder local (qa’id) en el Nun, quién había liberado a los marineros al negociar directamente con el Cónsul de España en Mogador (actualmente Essaouira). El Tribunal se dio cuenta rápidamente de que el Tratado de 1861 y el caso Esmeralda no «justifican la conclusión de que España de este modo reconocía la soberanía territorial del sultán». Es más, el argumento marroquí solamente reafirma lo que el Tribunal ya había determinado: los sultanes marroquíes ejercieron su autoridad personal o influencia sobre los qa’ids de Tikna del Nun. Sin embargo, el Tribunal fue claro en que esto no «sería considerado como algo que implica el reconocimiento internacional de la soberanía territorial del sultán en el Sahara Occidental” (párra.112-18) La siguiente prueba presentada al Tribunal fue un acuerdo anglo-marroquí. Marruecos reclama éste como prueba del reconocimiento británico de la autoridad del sultán tan al sur como Cabo Bojador en el Sahara Occidental. Sin embargo, al TIJ le pareció que la interpretación marroquí del acuerdo «no concuerda con los hechos como se demuestra en la correspondencia diplomática,» y que «la posición señalada reiteradamente por Gran Bretaña era que Cabo Juby [Tarfaya, en el presente Marruecos] estaba fuera del territorio marroquí». Lejos de probar la soberanía, el Tribunal calificó el Tratado de 1895 como una promesa británica «que no cuestionaría en el futuro cualquier pretensión» del sultán de Marruecos en esa área. El Tribunal explicó que no fue un «reconocimiento por parte de Gran Bretaña de la soberanía marroquí sobre esas tierras [i.e. Tarfaya, Marruecos]» (párra. 119-20)

Con respecto al Tratado de Tetuán de 1860, la delegación marroquí esgrimió como prueba un protocolo adicional sobre el enclave de Ifni, supuestamente firmado en 1900. Sin embargo, la delegación española negó la existencia del citado protocolo y por consiguiente el Tribunal no pudo tomarlo en consideración.

La última prueba del caso marroquí sobre el reconocimiento internacional de soberanía fue el acuerdo Franco-Germano de 1911, que insinuaba que la región de Saqiyah al-Hamra (norte del Sahara Occidental) era parte de Marruecos, aunque Río de Oro (sur del Sahara Occidental) quedara fuera. No obstante, la delegación española señaló que las Convenciones Franco-Españolas de 1904 y 1912, que habían establecido las fronteras coloniales entre el Sahara Español, Mauritania, Marruecos y Argelia, reconocían de modo inconfundible que Saqiyah al-Hamra quedaba fuera del control de Marruecos. El Tribunal percibió en última instancia que el intercambio de misivas de 1991 no fue más que una admisión de la «esfera de influencia» de Francia en lugar de «constituir un reconocimiento de los límites de Marruecos» (párra. 121-7).

5. La opinión final del TIJ

Sobre la base de los cuatro argumentos que la delegación marroquí presentó ate el TIJ (posesión inmemorial, continuidad geográfica, ejercicio de soberanía interno y ejercicio de soberanía externa), el Tribunal no pudo encontrar «ningún vínculo jurídico de soberanía territorial entre el Sahara Occidental y el Estado marroquí». Esta conclusión fue reiterada con respecto a ambas reivindicaciones, la mauritana y la marroquí: «los materiales y la información presentada al [Tribunal] no establece ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sahara Occidental y el Reino de Marruecos o la entidad mauritana [i.e., Bilad Shingiti]». El Tribunal reconoció que había habido «un vínculo jurídico de lealtad entre el sultán y algunas, aunque, solamente algunas, de las tribus del territorio» (i.e. fracciones de Tiknah). Sin embargo en su conclusión final, el Tribunal explicó el significado de estos nimios «vínculos jurídicos»:

Por lo tanto, el Tribunal no ha encontrado vínculos jurídicos de esa naturaleza que pudieran afectar la aplicación de la resolución (1514) en lo que se refiere a la descolonización del Sahara Occidental y, en particular, al principio de autodeterminación mediante la expresión libre y genuina de la voluntad de las poblaciones del territorio (párra. 129, 162).

La votación de los dieciséis jueces fue de 14 contra 2 en contra de Marruecos y 15 contra 1 en contra de Mauritania. En ambos casos, el voto discrepante fue un juez ad hoc designado por Marruecos conforme a una regla particular del TIJ. Sin embargo, en el caso de Marruecos, la otra voz discordante le pareció que el Tribunal debería haber rechazado las reivindicaciones marroquíes ostensiblemente.

De hecho, horas después de que se diera lectura a la opinión el 16 de octubre de 1975, el rey Hasan II tomó la advertencia del Tribunal de que- habían existido algunos vínculos entre la Monarquía marroquí y algunas de las tribus de Tiknah- para anunciar al mundo que Marruecos haría que 350.000 civiles entren resueltamente al Sahara Occidental tanto si España abandona [el territorio] como si no. En este juego de la gallina, fue Madrid quién se estremeció. Casi un mes después de que el TIJ declarase su apoyo al derecho del Sahara Occidental a la autodeterminación, España anunció el 14 de noviembre que pronto abandonaría el Sahara Occidental, entregándosela a Marruecos y a Mauritania. El hecho de que Maruecos malinterpretara deliberadamente la opinión del TIJ para justificar la invasión del Sahara Occidental bajo el control de España quiere decir que Marruecos es culpable de dos atroces y continuas violaciones del orden internacional:

Primera: un intento flagrante de expandir su territorio por la fuerza y

Segundo: negar deliberadamente a un pueblo su derecho a la autodeterminación.

6. Conclusión: Y ahora ¿qué habría que hacer?

Para terminar, no creo que este análisis vaya a cambiar muchas opiniones en Washington o Paris con respecto al Sahara Occidental. El problema no es que altos responsables ignoren el hecho de que Marruecos no tiene derecho alguno para estar en el Sahara Occidental. He mantenido bastantes conversaciones con diseñadores de políticas para conocer que la única gente que cree que Marruecos tiene un derecho sobre el Sahara Occidental se les paga para creerlo. Incluso el negociador principal de las NN.UU. Peter Van Walsum reconoció que el POLISARIO está en lo cierto. El problema, como lo explicó Van Walsum, fue Francia y Estados Unidos. No están dispuestos a forzar Marruecos a que acepte cualquier cosa que no sea de su agrado. La estabilidad de Marruecos- ya fuera real o imaginaria- es de alta prioridad estratégica para Occidente. Y nos guste o no el nacionalismo saharaui es una amenaza para la estabilidad en Marruecos. No creo que estos hechos vayan a cambiar próximamente.

Pero no me estoy dirigiendo a los diseñadores de políticas. Más bien, creo que es más importante hablarle a la gente que quiere cambiar la política. Y por consiguiente les pido a todos ustedes repensar cómo deberíamos enfocar el asunto del Sahara Occidental. Por tradición, hemos tendido a centrarnos en el asunto de la autodeterminación. Sin embargo, este no es el único enfoque. Nos estaríamos haciendo un gran favor a nosotros mismos volviéndonos a enmarcar nuestras discusiones sobre la cuestión de la agresión, la ocupación y la negación de la soberanía nacional, no únicamente la autodeterminación.

El Sahara Occidental es evidentemente un país excepcional. Y no hablo únicamente de su pueblo, cuya generosidad, compasión y paciencia son increíbles. El Sahara Occidental es en efecto la última colonia en África. Sin embargo esa no es la parte más importante. También necesitamos tener presente que el Sahara Occidental supone el mayor desafío al orden internacional post- Segunda Guerra Mundial. La invasión, ocupación y colonización de Marruecos al Sahara Occidental representa el intento más flagrante de un país por expandir su territorio por la fuerza después del fin de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, se podría argumentar que la invasión marroquí del Sahara Español fue más deliberada que la ocupación de Israel de los territorios confiscados tras la guerra arabo-israelí de 1967. Marruecos no está violando solamente las normas que rigen los Territorios No Autónomos. Marruecos está también violando lo más importante, las reglas básicas que prohíben la agresión y la ocupación.

La opinión del TIJ sobre el Sahara Occidental se cita a menudo como prueba definitiva de que al Sahara Occidental se le debe un referéndum sobre autodeterminación. No obstante, esta reclamación se fundamenta en una lectura a medias del sumario de la opinión del Tribunal. Una lectura completa de la opinión íntegra del Tribunal demuestra que el TIJ fue muy claro en que el poder soberano en el Sahara Occidental era y es de los nativos saharauis. El propósito del referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental no es decidir entre soberanías compitiendo entre sí, bien marroquí o bien saharaui, sino encuestar a los saharauis si desean o no retener, modificar o renunciar a su soberanía. Necesitamos dejar de hablar sobre la autodeterminación como un acto que constituye la soberanía en el Sahara Occidental. La soberanía ya está constituida en el Sahara Occidental. Como dijo el TIJ, el Sahara Occidental jamás ha sido terra nullius.

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