agosto 12, 2008

 

¡Qué dolor!. En la despedida de Salama Jatri

¡Qué dolor!

Cuando de repente se ausenta para siempre un ser querido, se nos aparecen todas las ausencias juntas. Dolores antiguos, que permanecen sin consuelo, sin solución, sin respuesta. La eternidad de un ¿Por qué? Multiplicado. ¿Cómo es posible?

No hay ninguna muerte justa. Pero, tal vez, las más injustas son las de los saharauis, en los últimos treinta y cinco años. Obligados a nacer, a vivir y a morir en el exilio.

Morir lejos de casa, lejos de la tierra ¡Qué tristeza¡ ¡Qué dolor!

Morir lejos de los padres, lejos de los hijos, lejos de los hermanos, morir lejos de la familia. ¡Qué tristeza! ¡Qué dolor!

En la madrugada del lunes once de agosto, un buen hombre, un hombre cabal, una increíble persona, un autentico saharaui, se despidió para siempre.

En un hospital de Jerez de la Frontera, con una sonrisa en los labios, SALAMA JATRY, dijo adiós. El adiós definitivo.

Había dedicado toda su vida a los demás, sin pedir nada a cambio, sin preguntar para quién, ni a quién, ni cómo, ni por qué.

Desde el año 1975, cuando Marruecos invadió el Sahara, puso sus conocimientos y su experiencia, como enfermero, al servicio de los saharauis.

Se dedicó a sanar las heridas de la guerra, las del exilio, las del corazón, las del alma.

En los campamentos ha trabajado en hospitales, en centros escolares, en Dairas. Cumplió misiones en Argelia y en España, siempre en el campo de la sanidad.

Nunca dejó de trabajar para el Sáhara y para los saharauis, pese a no contar con el debido reconocimiento a su entrega y a su dedicación; algo que jamás le importó, ni influyó en su determinante entrega a su trabajo y a su oficio de reparador de sueños e ilusiones.

Siempre alegre a pesar de las dificultades. Hizo del humor parte de su trabajo, porque no teniendo, en muchas ocasiones, medicinas que recetar, su carácter jovial y alegre sirvió para suplir muchas deficiencias y ayudó a sobrellevar dolores y amarguras.

Su imagen, su ejemplo, su dedicación estarán presentes, siempre en nuestra memoria.

Mis condolencias a su familia.

Mis condolencias al pueblo saharaui que ha perdido a uno de sus más grandes hijos.

¡Que en paz descanse! Somos de Dios y a el retornaremos.

Ebnu.

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